
Llevo cuatro días sin comer.
Igual pensáis que estoy loca pero es lo que hay, ya lo sabéis.
Ha sido decisión propia y sin ningun otro objetivo que el de retarme y sanearme un poco por dentro.
Y no es que haya parado completamente de comer... me inflo a zumos de frutas y hortalizas y a tisana y semillas de lino.
Estoy descubriendo muchas cosas. Entre otras, que más que hambre, muchas veces tenemos ansia de el simple hecho de comer (morder, masticar, tragar...), que no necesitamos cinco comidas al día o seis, que mi cuerpo tiene reservas para seguir adelante sin chocolate o azúcar y otra cosa, muy importante para mí, que soy capaz de conseguir un objetivo difícil como este.
Acabo este jueves, y por supuesto lo celebraré con una buena cena el viernes.
Plantearos una cosa vosotros, los que estáis al otro lado;
¿realmente necesitamos todo lo que comemos?

